lunes, 2 de enero de 2017

Menos retenciones a la soja

En el Boletín oficial del 02/01/2016



MINISTERIO DE AGROINDUSTRIA

Decreto 1343/2016
Derecho de exportación. Alícuota. Modificación.
Buenos Aires, 30/12/2016
VISTO el Expediente Nº EX-2016-02816482-APN-DDYME#MA del Registro del MINISTERIO DE AGROINDUSTRIA y el Decreto Nº 133 de fecha 16 de diciembre de 2015 y sus modificatorios, y

CONSIDERANDO:

Que mediante el Decreto Nº 133 de fecha 16 de diciembre de 2015 y sus modificatorios, se fijó en la alícuota del CERO POR CIENTO (0%) el derecho de exportación aplicable a las mercaderías comprendidas en las posiciones arancelarias de los Capítulos 1 a 24 y 41 a 53 de la Nomenclatura Común del MERCOSUR (N.C.M.), con excepción de las que se detallan en los Anexos I a IV del citado Decreto Nº 133/15.

Que dicha medida se aprobó con la finalidad de eliminar trabas y restricciones a la plena capacidad de desarrollo de todo el sector, teniendo como meta el aumento de las superficies sembradas, así como el fortalecimiento de la producción de cereales, de las economías regionales y de todos los mercados agropecuarios en general.

Que es menester continuar implementando medidas efectivas concurrentes a la concreción de aquella finalidad, particularmente en el caso de la soja y sus subproductos y que aporten previsibilidad y certidumbre al mercado respecto del modo progresivo en que se irán disminuyendo los derechos de exportación aplicables a dichas mercaderías.

Que ello así, resulta conveniente establecer una reducción gradual de la alícuota del derecho de exportación de las mercaderías comprendidas en el Anexo I del citado Decreto N° 133/15 y sus modificatorios, de un CERO COMA CINCO POR CIENTO (0.5%) mensual, desde el mes de enero de 2018 hasta el mes de diciembre de 2019, inclusive.

Que la Dirección General de Asuntos Jurídicos del MINISTERIO DE AGROINDUSTRIA ha tomado la intervención que le corresponde.

Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas al PODER EJECUTIVO NACIONAL por el artículo 99, inciso 1 de la CONSTITUCIÓN NACIONAL y por el artículo 755, apartado 1 del Código Aduanero (Ley N° 22.415 y sus modificaciones).

Por ello,
EL PRESIDENTE
DE LA NACIÓN ARGENTINA
DECRETA:
ARTÍCULO 1º — Redúcese en un CERO COMA CINCO POR CIENTO (0.5%) mensual la alícuota del derecho de exportación aplicable a las mercaderías comprendidas en las posiciones arancelarias de la Nomenclatura Común del MERCOSUR (N.C.M.) detalladas en el Anexo I del Decreto N° 133 de fecha 16 de diciembre de 2015 y sus modificatorios. Dicha reducción operará desde el mes de enero de 2018 y se extenderá hasta el mes de diciembre de 2019, inclusive, debiendo aplicarse a partir del primer día de cada uno de los meses comprendidos en la presente medida.
ARTÍCULO 2º — Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCIÓN NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese. — MACRI. — Marcos Peña. — Alfonso de Prat Gay. — Ricardo Buryaile.
Fecha de publicación 02/01/2017

Un abogado, a la derecha... ¿se reduce en 0,5 puntos porcentuales, o en un 0,5% la alícuota vigente?
Ahora está en el 30% el arancel. En enero de 2018 ¿baja a 29,5%? ¿o a 30% - 0,05 x 30% = 29,85%??????


DARIO ARANDA en revista LA VACA, del 29/12/2016



Periodismo transgénico



Es uno de los mayores aparatos mediáticos del país. Cuenta con suplementos de diarios, sitios web, programas de radio y televisión, y hasta un canal que transmite 24 horas al día. Son cientos de periodistas que difunden las bondades del modelo agropecuario en base a transgénicos y agroquímicos. Pero las empresas van por más: lanzaron una campaña mediática titulada “el campo hace bien” y buscan mejorar su imagen en las ciudades. La última: Monsanto inauguró programa en la TV Pública.
El conflicto por la resolución 125 (2008), las denuncias y pruebas sobre los efectos nocivos del herbicida glifosato, y los cuestionamientos a los transgénicos, entre otros factores, incrementaron las críticas al agronegocios. Las empresas del sector tomaron nota, y además de mantener (y aumentar) la pauta publicitaria para el conglomerado de medios, iniciaron campañas inter-institucionales.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) es el organismo que debe controlar los agroquímicos (organizaciones de pueblos fumigados, médicos que trabajan con poblaciones afectadas e investigadores de universidades públicas cuestionan al Senasa por su complicidad con las empresas). En mayo pasado realizó una charla para periodistas titulada “Jornada sobre glifosato”. Abordó los “mitos” que hay sobre el herbicida, hizo eje en la “baja toxicidad” y en lo inofensivo que sería si se lo manipulase según lo sugerido por las compañías.
La charla fue organizada junto a Casafe (Cámara de Sanidad y Fertilizantes), conformada por Monsanto, Bayer, Syngenta, Basf, Dupont y una decena de empresas productoras de químicos.
Ni siquiera cuidaron las formas: el taller con periodistas se hizo en la misma sede de las empresa de agroquímicos (Reconquista 611).
“Buenas prácticas agrícolas (BPA)”, es el término utilizado por las empresas para justificar que con determinados cuidados pueden fumigar con agroquímicos hasta diez metros de las viviendas y no afectar la salud de la población. Esa argumentación es muy cuestionada por las organizaciones de pueblos fumigados, especialistas en derecho ambiental y por los propios ingenieros agrónomos, que sindican como irreal a las BPA.
Las grandes empresas del sector conformaron la “Red BPA”. Sobresalen Aapresid y Aacrea (empresarios-productores del agronegocios, hoy dentro del Gobierno y con gran capacidad de lobby), Bolsa de Cereales, CRA, Coninagro, Sociedad Rural, Ministerio de Agroindustria de Nación, Uatre, INTA. Las grandes empresas aparecen camufladas en “cámaras” u ONG: Casafe (Cámara de Sanidad y Fertilizantes) reúne a todas las grandes empresas empresas de agroquímicos: desde Bayer/Monsanto y Syngenta/ChemChina, para abajo. Idéntica situación es la de ASA (Asociación de Semilleras Argentinas), donde dominan las mismas empresas de agroquímicos, y se suman la “nacionales” Don Mario y Bioceres, entre otras. En las ONG sobresale Barbechando (espacio de lobby del agronegocios en el Congreso Nacional) y Fertilizar (impulsan la venta de insumos químicos para el campo).
“El campo hace bien”, fue la campaña mediática que lanzaron. Intentan “acercar el campo a la ciudad”; mejorar su imagen. El domingo 4 de diciembre realizaron su primer maratón, en Palermo, bajo la consiga: “El campo hace bien. Hace bien correr”. Impecables remeras blancas, con las tres letras clave (“BPA”) en color celeste y del lado derecho del pecho; y vivos celestes, verde/amarillos (como pequeñas ramas verticales) del lado izquierdo.
Amplia difusión mediática y dudosa concurrencia (ninguna foto panorámica de los corredores).
El ministro de Agroindustria de Buenos Aires y ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquís, participó del maratón y subió a Twitter una foto, elongando junto a la ex presidenta de Aapresid (y actual funcionaria de Agroindustria de Nación), Beatriz “Pilu” Giraudo. El hashtag fue: “#ElCampoHaceBien”

Suple miento

Clarín publica los sábados el suplemento “Rural”. La Nación sale a la calle con “Campo”. Algunos titulares: “El área de soja certificada crecerá 30 por ciento esta campaña (entrevista a gerente de empresa Syngenta)”. “Se aprobó un nuevo evento biotecnológico en maíz”. “El agro cordobés reclama más obras e infraestructura”. “La soja juega su futuro entre América de Sur y Estados Unidos”. “Premio INTA: los mejores en calidad alimentaria”. “La semilla será protagonista en 2017”.
Una antigua frase define al negocio: “Periodismo es aquello que se publica en los espacios libres que deja la publicidad”.
En los suplementos campestres es muy notorio: publicidades de Dow AgroSciences, YPF, Rizobacter, Syngenta, Expoagro (feria que organizan ambos diarios en sociedad), Don Mario Semillas, Nissan, Bayer, Amarok, entre otros.
No hace falta ser periodista para confirmar la vinculación entre publicidades y notas. Son parte de un mismo modelo agropecuario. No se lee una crítica a las consecuencias: fumigaciones con agroquímicos, desmontes, afecciones en la salud y, mucho menos, a la irregular manera de aprobación de semillas transgénicas ni la carterización del mercado (tres empresas dominan casi el 90 por ciento del mercado: Bayer-Monsanto, Syngenta-ChemChina y Dow-DuPont).
Simple ejercicio mental: una multinacional tabacalera anuncia el lanzamiento al mercado de un cigarrillo que no afecta la salud. Los periodistas replican la noticia sin siquiera dudar del nuevo producto milagroso.
Monsanto, Syngenta o Dow lanzan una nueva semilla de soja (o maíz). Se utilizará junto a un cóctel de químicos (glifosato, glufosinato de amonio, 2-4D). La publicidad afirma que es más productiva que otras semillas, que no afecta la salud ni el ambiente. Decenas de periodistas reproducen la noticia sin siquiera dudar, mucho menos se preguntan cómo se aprobó esa semillas y, jamás, solicitan los estudios que dan cuenta de la veracidad del discurso empresario.
Por contraposición, cuando aparece algún estudio científico que cuestiona los agroquímicos se les despierta el gen de la mirada crítica y minimizan (o defenestran) al académico en cuestión. En Argentina hay más de cien estudios de universidades públicas (UBA, La Plata, Río Cuarto, Litoral, Rosario) que dan cuenta de las consecuencias de los químicos. Nunca fueron tapa de los suplementos campestres.
El caso más grotesco es Héctor Huergo, jefe del suplemento rural de Clarín. Se autodefine en twitter como “relator militante de la segunda revolución de las pampas” y, como muchos “periodistas agropecuarios”, tiene conflicto de intereses entre los temas que escribe y los auspicios personales. Su programa de televisión (jueves a las 22 en Canal Rural) y su sitio web personal (laindustriaverde.com.ar) tiene pauta publicitaria de Pioneer-DuPont, Casafe (Cámara de Sanidad y Fertilizantes, donde están todas las empresas de químicos) y Agrofy (mega-empresa agropecuaria Cresud, del millonario Grupo Irsa).
También es accionista de Bioceres, empresa en la que es socio con referentes de Aapresid (empresario de siembra directa y espacio de lobby político) y con Gustavo Grobocopatel (titular de uno de los mayores pooles del siembra del continente).
Una decena de diarios provinciales tienen suplementos campestres similares y repiten la misma lógica (difusores del discurso empresario) medio centenar de sitio web.

Ciencia go home

Argenbio es la organización de lobby científico-político fundado por las empresas Syngenta, Monsanto, Bayer, Basf, Bioceres, Dow, Nidera y Pioneer, todas productoras de transgénicos y agroquímicos. Lanzó la campaña “Transgénicos 20 años” (http://www.transgenicos20.argenbio.org). Es un sitio de publicidad transgénicos, aunque con un intento de discurso científico y técnico. Argenbio, junto a la Embajada de Estados Unidos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ministerio de Agroindustria organizaron el seminario “El desafío de comunicar lo que hacemos”, con el objetivo de fortalecer “el potencial de la agrobiotecnología para el desarrollo sustentable y equitativo de la región”.
Según la gacetilla de prensa, “destacados especialistas compartieron su experiencia y brindaron herramientas para optimizar la diseminación de la agrobiotecnología, mejorar la percepción en la opinión pública y contribuir al diálogo fluido entre los distintos actores de la cadena en la región”.
La apertura estuvo a cargo del Secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet, quien planteó que la biotecnología aplicada al agro permitirá “aumentar la productividad cuidando el medioambiente”. Pidió “mejorar la comunicación entre sus eslabones y la sociedad”.
   David Mergen, consejero agrícola de Estados Unidos en la Argentina, Paraguay y Uruguay, remarcó que persiste el desafío de “explicar al público los beneficios de la agrobiotecnología para alimentar a una población en crecimiento”.
Participaron los directores de la cámara empresaria Maizar, Martín Fraguío; de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), Martín Rapella; la coordinadora de proyectos especiales del Instituto Nacional de Semillas (Inase), Mónica Pequeño Araujo; funcionarios de la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria (Conabia –organismo clave en la aprobación de transgénicos) y los equipos de comunicación de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y de la Bolsa de Cereales.

   Locos x la TV

“Locos por el campo”, es el nombre del programa que Monsanto, Toyota y Aacrea estrenaron en la TV Pública (en 2015 estaba en América 24). Va los domingos a las 14. Lo conduce Fernando Entín, que se autodefine como “galerista de arte, palermitano”. Y propone “visitar diversos establecimientos para conocer cómo se producen la soja, el trigo, la leche, la carne y el vino, entre otras cosas; conocer los desafíos cotidianos”.
Monsanto (adquirida este año por la alemana Bayer) es la mayor empresa de semillas transgénicos del mundo y creadora del cuestionado glifosato.
“Una empresa con intereses específicos en un sector estratégico no puede construir imaginarios sobre el campo en un medio público porque estarán dirigidos a sostener esos intereses (individuales y comerciales), y eso lejos está de los intereses ciudadanos. Esto nos llama a reflexionar acerca del rol de los medios públicos y en particular tratar de entender cuál es la época que se está viviendo en esta materia en la Argentina”, cuestionó Francisco Godínez Galay, del Centro de Producción Radiofónico (CPR), organización dedicada a la producción y a la investigación en comunicación.
Idéntica crítica le cabe a Aacrea, empresarios del agronegocios que, con un discurso “técnico” e intereses particulares (de ganancia y rentabilidad), establecen desde la televisión qué modelo de campo es el deseable para el país.

En primera persona

Matías Longoni ingresó a Clarín Rural en 1998 (proveniente de Telam). Duró un año y medio bajo las órdenes de Héctor Huergo (mandamás del suplemento Rural y con línea directa al cuarto piso, donde están los gerentes y directores). Pasó al “cuerpo del diario”, sus notas sobre temas rurales se publican en la sección política. Es un referente en el periodismo del agronegocios (aunque a él no le gusta ese término para llamar al sector).
Es un caso poco común en el periodismo de diarios porteños. Es una “firma conocida” y al mismo tiempo tiene vida gremial, de asambleas, discusiones paritarias y marchas en la calle junto a trabajadores. En 2012 fue uno de los seis trabajadores del diario que fue elegido delegado gremial. Desde el año 2000, cuando Clarín echó a más de cien trabajadores (incluidos los delegados), la empresa no permitía la organización sindical. Los postulados fueron trabajadores de carrera y con espalda para soportar presiones de la empresa. Longoni denunció públicamente las situaciones laborales en Clarín. Hace pocas semanas aceptó un retiró voluntario de Clarín, luego de 18 años en el diario.
“Yo no veo al periodismo agropecuario como vos”, comienza la entrevista que durará 45 minutos.
“Nunca sentí que hubiera temas prohibidos para escribir. Lo que falta es involucrarse con el tema, laburarlo, aunque también es cierto que muchas veces no hay estímulos por parte de jefes para ciertos temas”, señala. Y afirma que “entre el 70 y 80 por ciento” de la información agropecuaria la generan “las corporaciones”. Y ahí incluye empresas, Estado y universidades. “Los periodistas somos cada vez menos. A muchos les es más fácil copiar y pegar”, y replicar la información de esas corporaciones.
Sobre las fumigaciones con agroquímicos, se excusa. Dice no escribir porque él no cubre “ambiente”, pero señala que si alguien en la redacción tomara el tema: publicaría, con mayor o menor libertad, pero publicaría.
Afirma que en el suplemento Rural de Clarín sí hay temas vedados. Donde señala que se responde mucho a la pauta publicitaria. “Es totalmente sesgado el suplemento. Además Huergo no es periodista, es un empresario. Tiene negocios en todos lados, muchos son públicos, con los feedlot, con las semilleras”.
Reconoce que muchos medios del agro son más “un folletín de las empresas que periodismo”, y lo compara con el periodismo automotriz: “Está financiado por publicidad de las empresas, que son las que venden tecnología e insumos. ¿Es criticable? Sí y no. Muchos son medios autogestivos que viven de eso, como los que venden corbatas…”. Al instante aclara que sabe que no es lo mismo, pero sostiene el ejemplo: “Son medios que para sobrevivir tienen que subordinarse a la pauta”. Destaca que un contrapeso podría ser el estado, pero de inmediato se contesta: “Para que el kirchnerismo te diera pauta debías entregarle el culo”.
   -Uatre (sindicato de trabajadores rurales) pauta en muchos medios. ¿Compra silencio?
“Algunos compran silencios. Otros establecen solidaridades. Saben que tenés un medio y ayudan, como cualquier anunciante que ve que le puede servir para difundir lo suyo”, grafica y aclara: “Ningún periodista está obligado al silencio”.
Reconoce que el periodista agropecuario se siente parte de un sector, por eso tira para ese lado (siempre dentro del agronegocios). Y explica por qué: “El peor de los productores, el más garca, es más rescatable que el mejor de los políticos”.
Defiende al periodismo agropecuario, pero también lo cuestiona. Y lo pone en contexto: “Somos mejores que el periodismo político y económico, donde hay cada uno… Pero en líneas generales sufrimos lo mismo que otros periodistas, la pauta pública y privada que marca agenda, y las malas condiciones de trabajo”. Refiere a la precarización, bajos salarios, multitrabajo. Y resume: “El problema no es el periodismo agropecuario, el problema es el periodismo”.
Longoni sigue en el sector. Conduce (desde hace nueve años), Bichos de Campo (Canal Metro), junto a otros siete periodistas. Se emite los viernes a las 21.30. Entre sus anunciantes están Monsanto, Nitrap (agroquímicos) y Uatre.

Sorpresas desde adentro

Dante Rofi ingresó a La Nación Campo en 1997 y se mantiene en el suplemento. Era el típico periodista agropecuario hasta 2004, cuando estaba en el festival de Cosquín y vio que el folklorista Raly Barrionuevo subía al escenario a doña Ramona Bustamente, abuela campesina que resistía el avance de topadoras de empresarios sojeros. Esa misma noche, León Gieco le dedicó su recital a los campesinos del norte cordobés.
“¿Cómo podía ser que cubría campo y nunca había escuchado de esos campesinos?”, se preguntó. Volvió de vacaciones y comenzó a preguntar por esos campesinos. No tardó en dar con Apenoc (Asociación de Productores del Norte de Córdoba), una de las patas de lo que luego sería el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC). Comenzó a conocer de otro campo, agricultura familiar, indígenas y también de las consecuencias del modelo de agronegocios: desmontes, desalojos, fumigaciones con agroquímicos.
Ya nada fue igual.
“La mayoría de los periodistas agropecuarios se olvida que son periodistas y pasan a ser representantes de las empresas”, resume sobre el sector.
Sobre por qué actúan así, Rofi descarta que sea por ingenuidad.  “Están validando un discurso. Creer que lo hacen por ingenuidad es subestimarlos. Saben muy bien lo que hacen”.
Resalta que en La Nación es clara esa línea que se baja, con editoriales sobre las bondades del modelo y apoyo al glifosato. “Si sos empleado, la lógica es ir por esa línea, no plantear otras posturas, no pensar mucho. Repetís el verso de que el mundo tiene hambre, los transgénicos producen alimentos y cierra por todos lados. Te surgen programas de radio, auspiciantes para el programa de TV, en el diario te quieren. Así la vida es hermosa”, sentencia.
Rofi es cotidiano usuario de redes sociales. En Twitter dejó siempre claras sus posturas de apoyo al kirchnerismo, su fanatismo por Racing y la crítica a algunos editorialistas del diario en el que trabaja. Discutió mil veces con sus pares y jefes. Cuando eran diez en el suplemento (años 2007) y ahora que son sólo cuatro (tres editores y él). “Se enojan cuando decís algo de los agroquímicos. Te saltan con el discurso de las empresas, que no hay pruebas científicas, pero la verdad es que no quieren ver las pruebas”, explica.
Está convencido que muchos periodistas del sector prefieren no conocer. Cita nombres de colegas pero para evitar problemas se pone en primero persona: “Cuando conocés lo que pasa, lo que provoco este modelo de agro, ya no podés volver a ser el mismo. Te cambia la vida”.
Rescata la convivencia con su jefe del suplemento. Saben que piensan distinto, se respetan, conviven. Va a cumplir veinte años en La Nación Campo y sumó trabajo (ad-honorem), dos veces por semana tiene una columna radial en la FM Tierra Campesina, de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) de Mendoza. Allí dice todo lo que piensa, del agro y de la política nacional.

La hora de la verdad

Sábado. 6 de la mañana. “La hora del campo”. Conducido por Alejandro Cánepa, se extiende durante tres horas. Comienza con la clásica “Zamba de mi esperanza” y antes del minuto es interrumpida por el auspicio del programa: “Dow AgroSciences”.
Cánepa arranca con buenas noticias: “En su gran mayoría, el campo está arrancando”. Precisa datos del Indec de mayor venta de maquinaria agrícola. Agrega: “Hay pueblos donde la industria metalmecánica toma 30 o 40 personas y es muy importante”.
Picado de noticias breves. Gobierno de Entre Ríos “asistirá” a productores de arroz, Chaco pidió devolución de fondos de tabaco a Nación, Buenos Aires aprobó ley de “feedlots” (engorde de corral –muy cuestionados por el impacto en el ambiente, alimentarlos con transgénicos y abuso de antibióticos–).
“La gente en el mostrador quiere cada vez más alimentos de feedlots”, afirma Cánepa en base a ninguna prueba. Paso siguiente, anuncia que hoy hablarán con el presidente de la cámara de empresas de feedlot.
La producción del programa es Gastón Ibañez, columnista Marcelo Pinto y César Tapia (conduce también en Canal Rural el programa de Coninagro, una de las entidades de la Mesa de Enlace).
Cánepa insiste en la mayor venta de maquinaria agrícola. Recuerda que viajó con el presidente de esa cámara de empresas a Estados Unidos, invitado por Aapresid.
Las publicidades a lo largo del programa son de Banco Galicia, Chevrolet, Cooperativa de Seguros La Dulce, Dow AgroSciences, Biogénesis Bagó y una decena de agroquímicos que intercalan frases como “la soja no se mancha” o “estimulante para el campo”, “sabemos cómo proteger tu soja”, y siempre finaliza con un locutor que lee a toda velocidad (como si fuera la letra chica de un contrato) “cuidado, puede afectar la salud y el ambiente”.
El próximo 9 de febrero cumplirá quince años al aire. Cánepa agradece especialmente a Dow AgroSciences y Biogénesis Bago porque lo “acompañan desde el inicio”. Y señala que Biogénesis fue parte de la creación misma del programa.
Mensajes grabados de oyentes. Productor de Chaco pide que se le baje impuestos a las empresas del agro que dan trabajo. Cánepa lo secunda: “Es buena la idea”.
Otro mensaje, sobre la buena producción de trigo y la apertura de mercados internacionales. El conductor comenta: “Macri cumplió con el campo (por baja de retenciones). El campo cumplió con Macri”. Pinto cuestiona que Macri haya calificado su primer año de gestión con un 8. Cánepa replica: “Fue lamentable lo de los últimos diez años. Ahora hay diálogo”. Pinto retruca: el ministro Alfonso Prat-Gay había anunciado 25 por ciento de inflación anual y fueron 40.
Cambio de tema. Agradecen a la empresa de ropa Cardón, que envió tres mates de regalo y viste a Cánepa desde 1990. Informan la apertura de cuatro locales en Paraguay. Pie justo para, con la excusa del día nacional del mate, entrevistar a “la primera sommelier de mate”. Más de 25 minutos sobre los “secretos” del mate y la yerba (tipo de mate, temperatura de agua ideal). Ni una mención a la explotación histórica del primer eslabón de la cadena, los tareferos (cosechadores de yerba). Es una regla en los programas agropecuarios invisibilizar la situación de los trabajadores del agro y mucho menos se cuestiona al sindicato Uatre (Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores), donde Gerónimo “Momo” Venegas se maneja como patrón de estancia. Causalidad, o no, la Uatre coloca mucha pauta publicitaria es los programas del sector.
Música de Abel Pintos, Dúo Coplanacu, José Larralde, Horacio Guaraní. Canciones que hablan de aspectos sociales y que podrían sonar en cualquier peña con público de izquierda.
Cánepa relata que estuvo con las cuatro cadenas de granos (las empresas de soja, maíz, girasol y trigo se reúnen por sector) y el denominador común fue el pedido de una nueva ley de semillas, que saldría en abril/mayo de 2017. No explica que es impulsada por grandes empresas (nucleadas en la Asociación de Semilleros de Argentina, entre ellas Monsanto).
Entrevistan a Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que quiere una nueva ley, pero “no la lay talibán que quieren ASA y Monsanto” (los productores quieren pagar una sola vez, cuando compran la semilla. Las empresas quieren que sigan pagando por varias cosechas luego de la compra).
Explica que, como “gesto de buena voluntad”, las cuatro entidades (Sociedad Rural, CRA, Coninagro y Federación Agraria) viajarán con Aapresid y Aacrea a la sede de la empresa Pioneer en Estados Unidos. Que seguramente se hablará del tema. Celebra que Macri le haya “devuelto la normalidad al sector”.
Cánepa, que también tiene programa en Canal Metro, avisa que son “plurales” y llamarán a ASA y a Monsanto.
La hora del campo tiene competencia. En radio La Red (AM 910, “La Red Rural”), en Rivadavia (AM 630, “Bichos de Campo”), en Mitre (AM 790, “Mitre y el Campo”), entre otros.
También hay tiempo para un médico veterinario que recomienda doble vacunación y antibióticos para los rodeos. Promete que (drogas mediante) no se enfermarán y darán buena producción. El veterinario es de Biogénesis Bagó.
El programa se acerca al fin. Aún hay espacio para dar cuenta de los premios “a la excelencia agropecuaria”, que otorgan el diario La Nación y Banco Galicia. Uno de los premiados, la empresa Red Surcos (de Santa Fe). Entrevista con su presidente, Carlos Calvo. Explica que ganó en la categoría “innovación y desarrollo” porque lograron que el herbicida 2-4D tenga “menor impacto, se volatilice menos y sea más sustentable”.
Cánepa complementa: “¡Qué bueno, hace que no se vuele, cae en el lugar y queda ahí. Qué buena invención. Bien merecido el premio!”.
El directivo de Red Surcos se despide y señala que es un honor ser auspiciante del programa de Cánepa.
Dos minutos para las 9 y el fin del programa. Alejandro Cánepa termina con una oración: “Nuestra señera, virgen de Luján, ayúdanos en nuestras tareas diarios y proyecciones, ahora y en la hora de nuestra muerte. Virgen de Luján, en vos confiamos”. Silencio y las últimas tres palabras: “Auspició, Dow Agrosciences”.

lunes, 14 de noviembre de 2016

miércoles, 26 de octubre de 2016

Iowa is a red state

Nota de Juan Manuel Villulla desde Iowa sobre las inminentes elecciones en Estados Unidos, en Tiempo Argentino, del 22/10/2016











viernes, 7 de octubre de 2016

Barreras chinas al aceite

OTRA VEZ. En La Nación, del 07/10/2016


China dejó de comprar aceite de soja argentino

En lo que va del año hubo una caída de 97 % en las 
exportaciones; quejas de Pekín
Martín Dinatale
A pesar de las buenas relaciones del presidente Mauricio Macri con su par Xi Jinping, China paralizó la compra de aceite de soja de la Argentina en los últimos meses y en lo que va del año hubo una caída global de 97% de las exportaciones de ese producto al país asiático.
Los datos surgen de informes difundidos por la Consejería Agroindustrial de la embajada argentina en Pekín y si bien el gobierno chino no oficializó la decisión de frenar las compras de aceite de soja de la Argentina, según pudo saber LA NACION uno de los principales motivos de esa decisión sería que el Gobierno frenó las licencias de importación de productos chinos en el país.


En la páctica esto formaría parte de lo que en el comercio exterior se conoce como un fenómeno de retaliación. Es decir, la reacción de un Estado hacia otro ante medidas contrarias a sus exportaciones.
Desde la Casa Rosada expresaron a LA NACION que "no hay decisión alguna de la Argentina de frenar las licencias de importación de China, sino que hoy se aplica el mismo régimen de comercio internacional para todos los países".


A la vez, en el Gobierno especulan que la decisión de China de frenar la importación de aceite de soja argentino estaría relacionado con la indefinición del gobierno de Macri de reconocer a China como una economía de mercado ante la Organización Mundial del Comercio. Desde China adujeron a los diplomáticos argentinos que "por las leyes que impone el mercado" Pekín dejó de comprar aceite de soja en los últimos tiempos a la Argentina.
Lo concreto es que esta decisión de Pekín se da en medio de unas relaciones bilaterales que son más que prósperas con la Argentina. Macri acaba de reunirse en China con el presidente Xi, con quien acordó una bateria de acuerdos bilaterales y están en marcha proyectos de inversión de LA NACION asiática en la Argentina para las áreas de infraestructura, telecomunicaciones, energía nuclear y agroindustria.


Si bien China dejó de comprar aceite de soja a la Argentina, según informes de los consejeros agrícolas argentinos, adquirió en los primeros siete meses de 2016 unas 280.000 toneladas de aceite de soja a diferentes países. El principal proveedor de este producto fue Brasil, que logró cooptar el 59% del mercado chino con la exportación de 165 millones [?] de toneladas, por un monto de 128 millones de dólares.
El freno a las exportaciones de soja a China tiene un antecedente cercano. Una medida similar fue adoptada en abril de 2010 por las medidas antidumping adoptadas por la administración kirchnerista. Pero luego ese cortocicuito fue superado de inmediato.

ANTECEDENTE CERCANO:

Infobae, 02/04/2010

China oficializó trabas para el ingreso de aceite de soja argentino

El Estado asiático hizo público este el bloqueo en represalia contra las medidas proteccionistas de la Argentina que restringen importaciones de artículos y mercadería chinos
La decisión fue comunicada a través de la agencia oficial de noticias de China, Xinhua.

Las medidas anti-dumping del gobierno nacional fueron puestas en vigencia por las autoridades del Ministerio de Industria y Turismo argentino, y la reacción china no tardó en llegar.
 
"Las importaciones de aceite de soja argentino que contengan residuos de solventes con un nivel superior a 100 partes por millón están impedidos de ingresar al mercado chino a partir de hoy jueves (1 de abril)"
, sostuvo el cable de la agencia oficial Xinhua.

"La medida se tomó para ayudar a los productores locales y en represalia contra la Argentina,nación que ha aplicado medidas anti-dumping contra mercaderías provenientes de China, incluyendo vajilla y textiles", señaló.

Según la información oficial china, la producción de soja de ese país se encuentra "bajo protección especial por razones de seguridad nacional" y que a su vez el sistema productivo oleaginoso chino "está siendo amenazada por las importaciones de soja".

"La Comisión de Agricultura de Heilongjiang (la provincia líder en producción de soja) anunció recientemente que el área estimada de soja (2010-2011) sería de 65 millones de mu (unos 4,3 millones de hectáreas), una cifra 5,6 millones de mu menor a la del ciclo anterior", expresó el cable.

Una fuente oficial china respondió por escrito ante una consulta de NA: "Fue un cambio de la política de licencia de importación de aceite de soja, que antes pertenecía a los gobiernos provinciales y ahora lo devuelven al Ministerio de Comercio".

China podría sustituir la importación del aceite de soja argentino, que es el primer exportador mundial con el 55% del volumen, por otro de origen brasileño [NOTESE EL MISMO TANDEM CON BRASIL].

El problema para la Argentina no es menor, ya que en la zona del Gran Rosario se instaló un polo aceitero para procesar oleaginosas que se considera entre los más grandes del mundo.

"Las empresas operarían sus plantas de crushing (molienda) a un nivel subóptimo afectando las multimillonarias inversiones que se han realizado en los últimos años y, con ello, los niveles de valor agregado y empleo", alertó la Bolsa de Cereales porteña.

Sin embargo, lo cierto es que Deborah Giorgi, ministra de Industria y Turismo, anunció en varias oportunidades medidas anti-dumping para proteger los intereses argentinos del ingreso comercial chino. Las puertas de la negociación no están cerradas ya que próximamente se aprovechará el viaje de un funcionario para tratar temas de sanidad animal y alimentos (Senasa) y la presidenta Cristina Kirchner tiene pendiente una visita a ese país.

Norberto Yahuar, subsecretario de Pesca de la Nación, acaba de regresar de la nación asiática y en mayo ambos países firmarán un convenio para el desarrollo pesquero.
 

Respecto del aceite de soja crudo que se exporta a China y que se fabrica con un método que hace imprescindible la utilización de solvente (hexano) para su extracción, están en juego unos 1.600 millones de dólares de exportación.

El Gobierno registraría una reducción en sus ingresos impositivos, fundamentalmente en concepto de Derechos de Exportación: sólo por este último impuesto hay en juego 480 millones de dólares, argumentó la Bolsa.

En tanto, fuentes de Cancillería confirmaron a NA que se encontraban en curso negociaciones avanzadas y destacó la buena relación que tienen ambas naciones.

Opinión relacionada de Grobo en LINK:
" la soja la necesitan todos los días. Los que son soja-dependientes son los chinos, no nosotros."


jueves, 6 de octubre de 2016

Llegan los pools


En La Nación, del 20/01/1996


Arrollador avance de los pools 

de siembra

Los fondos de inversión agrícola son un ejemplo de los grandes 
cambios del sector; apuntan hacia una mayor escala de producción


La fuerte descapitalización del sector agrícola en los últimos años y la existencia de grupos inversores captando atractivas ganancias en otras actividades convivían en un mismo mundo sin conocerse.
Alguien importó la idea de formalizar el matrimonio y del feliz casamiento nacieron los pools de siembra o fondos de inversión agrícola.


Algunos aseguran que cerca del 50 por ciento de la superficie sembrada en la pampa húmeda ya no es cultivada por el propietario del campo. Su lugar lo han ocupado los grandes contratistas otros productores de gran envergadura y los propios pools de siembra.
El fenómeno crece de manera explosiva mezclándose la Biblia con el calefón. Desde megaempresas que ya están incursionando en el mercado de capitales pasando por grupos de menores dimensiones y reconocida reputación hasta aquellos que aseguran rentabilidades astronómicas de dudosa factibilidad.


Hay de todo como en botica. Por ello salió al encuentro de algunas opiniones de valía en un sector que crece como pocos.

Sin sorpresas

Para Eduardo Serantes integrante de Cazenave y Asociados una de las empresas que conforman el Fondo de Inversión Agrícola Directa (FAID) la situación no debe sorprender. "El gran cambio de los últimos años se relaciona con la economía de escala. Estos nuevos esquemas de inversión han cubierto esta necesidad y coadyuvarán para que en el futuro se sigan produciendo cosechas récord clima mediante."


Serantes estima que todavía hay una reconversión muy fuerte que realizar en tecnología y aporte de capital. Este proceso es aún lento debido al alto costo del dinero. Ante un productor descapitalizado ha crecido la figura de quienes para mejorar su escala salen a alquilar campos diversificando su producción. Los pools de siembra permiten incluso canalizar hacia el sector agrícola a inversores ajenos al mismo.
Es un proceso muy fuerte similar al que se dio en los Estados Unidos. Tiene la ventaja de que la mayor escala productiva se logra sin que la propiedad del campo cambie de manos.
Serantes memora que los contratos se van perfeccionando en cuanto a la tecnología por aplicar y el mantenimiento de las mejoras y la calidad de los suelos en el campo.
"No todos los pools de siembra son iguales. El productor [??] irá diferenciándolos no sólo por lo que pagan sino por la forma en que cuidan su campo." En realidad el FAID no es ya un pool de siembra tradicional. Hoy cultiva cerca de 40.000 hectáreas en la pradera pampeana manejadas por profesionales que viven en el lugar aplicando tecnología de punta centralizando la compra de insumos y la comercialización del producto.
"La diferencia radica en que hemos constituido un fondo cerrado de inversión que ha sido aprobado por la Comisión Nacional de Valores constantemente auditado por una firma de primer nivel y calificado por una analizadora de riesgo. Consta de cuotas partes no nominativas de U$S50.000 cada una que el inversor compra y puede vender en cualquier momento y que han sido admitidas a cotización en el Mercado Abierto Electrónico. Ya han ingresado asimismo inversores institucionales como las AFJP la forma de ahorro más importante que tendrá el país en los próximos años."

Seguridad jurídica

"Se trata de una organización estructurada en función de una alta seguridad jurídica para el inversor. Los riesgos están acotados. Existen muchos controles cruzados" asegura Serantes.
Aclara de todos modos que estamos ante una inversión de riesgo por el clima los precios y la cobranza acotados por la amplitud geográfica de siembra la cobertura en mercados de futuro y la relación sólo con empresas de primera línea.
En las operaciones se toman campos superiores a las 300 hectáreas y de buena calidad actual y potencial. Se exige tener todos los papeles en regla. Acertar con el alquiler (en precio y calidad) puede definir el 50% del negocio.
Para Serantes la estabilidad ha sido vital. "En épocas de inflación hemos tenido ganancias superiores al 100% alternando con fuertes quebrantos; hoy se pueden esperar tasas de retorno estables del orden del 25 al 35%." Los pools de siembra trajeron un aumento en el valor de los alquileres contrastando con los deprimidos precios de la tierra.
Tanto el inversor como el productor aceptan las reglas de juego del grupo que determina cómo y qué se ha de sembrar. Los inversores son informados periódicamente de la marcha de los cultivos adjuntándose el informe del auditor. En la compra de insumos y en los valores de comercialización se obtienen ventajas impensables para un productor aislado. Parte de los ingresos se destina a probar nuevos productos y variedades. Ya están pensando en futuros fondos de base ganadera y forestal.

Unión transitoria

Con una estructura más modesta (dos administraciones una en Buenos Aires y la otra en el interior) con técnicos y contratistas seleccionados y con orientación más tradicional Carlos Saconi opera un pool integrado por una unión transitoria de empresas que involucra a seis inversores todos pertenecientes al sector agrícola. Ya tienen 10.000 hectáreas en cultivo.
"Si bien hemos aprendido mucho del FAID por ahora nos mantendremos en esta etapa. Nos apoyamos mucho en la relación con el dueño del campo tratando de interpretar sus intereses y necesidades."
Saconi asegura que equivocadamente algunos pretenden que se les pague en función de sus necesidades de vida y no de la productividad del campo. "Junto con la existencia de gente dispuesta a pagar cualquier cosa se ha generado una competencia feroz que puede poner en peligro el flujo de inversiones en el futuro. No sé cuántos pools de siembra existen pero conozco cerca de una docena de ellos cuya actitud es irreprochable. Otros han caído en incumplimiento de alquileres y hasta falta de criterio en las labranzas."

Buen contrato

"El productor sólo puede cubrirse con un buen contrato. No hay misterio. También influye el conocimiento y la confianza entre las partes" afirma Saconi. Al productor se le requiere ante todo un acuerdo razonable y tratan de enseñarle que operar con un pool confiable puede ser un buen negocio. Prefieren campos grandes para asegurarse la economía de escala adecuada y cubrir los costos fijos.
"El productor debe tener bien claro la necesidad de preservar el suelo de su campo y de que le pague lo pactado. Un pool bien mane- jado puede asegurar máxima rentabilidad sin deteriorar el suelo" asegura Saconi.
Agrega el especialista que se busca planificar en conjunto con el productor el manejo de las rotaciones.
Saconi rescata la función del pool en un momento crítico para el agro. "Genera fuentes de trabajo en el campo. Con la descapitalización sufrida por muchos productores desde la convertibilidad no hay otra alternativa. Un pool funciona bien con rendimientos aceptables costos de estructura bajos y precios medianamente buenos."
Coincide con Serantes en que se trata de un fenómeno ya registrado en los Estados Unidos diez años atrás y se sorprende de la rapidez con que ha evolucionado en el país. El desarrollo futuro dependerá del grado de recapitalización de los productores. Pide ética moral y respeto por la sana competencia hábitos que no siempre abundan.
Los pools de siembra parecen haber llegado para quedarse. Tanto inversores como productores deberán tomar conciencia para aprovechar sin riesgos las bondades del sistema.
Vicente Martínez