lunes, 16 de marzo de 2015

En el recuerdo: Zaiat y la segmentación de las retenciones (citando casi en una provocación a Azcuy Ameghino)

PAGINA/12, 02/08/2009

El cuento de la segmentación








 Por Alfredo Zaiat
En varios temas vinculados con la economía existen lugares comunes que al expresarse reciben la aceptación de auditorios sensibles. En el caso específico de las retenciones a cuatro cultivos clave, el discurso políticamente correcto desde el universo del progresismo refiere a la necesidad de segmentar la carga de los derechos de exportación según extensión del predio o volumen de producción. Incluso uno de los principales argumentos para cargar la culpa al Gobierno por la derrota de la Resolución 125 apunta a la torpeza política de haber aglutinado a todos los productores de la Pampa Húmeda sin separar a pequeños y medianos de los grandes. Insistir con esa idea puede calmar conciencias por haberse abrazado a la Sociedad Rural, pero a esta altura resulta una cínica simulación. La activa participación de la Federación Agraria Argentina en la vida social de la Exposición Rural, además de la férrea alianza que constituyó en la Mesa de Enlace desde marzo de 2008, debería ofrecer la oportunidad de replantear esa ficción de segmentación que entusiasma al arco progresista. Más aún cuando los supuestos beneficiarios ya la han rechazado en el abortado proyecto modificado en Diputados de retenciones móviles. Esa impugnación brindó contundentes evidencias para empezar a familiarizarse acerca de la relevante transformación de ese sujeto agrario. De ese sufrido y laborioso chacarero en su pequeña parcela que pena ante el avance de los terratenientes con grandes capitales. Ese retrato sólo ha quedado en el imaginario de cierta corriente política que aún piensa que existen intereses divergentes entre esos productores, y que se niega a escuchar una y otra vez los discursos excitados de esos líderes campestres hermanados.
La propuesta de la Mesa de Enlace consiste en una fuerte baja de las alícuotas de los Derechos de Exportación, hasta cero para el trigo, maíz y girasol y del 35 al 25 por ciento para la soja. Para este último cultivo se plantea un esquema de segmentación, impulsado por la FAA para seguir confundiendo a la tribuna que la añora, que es lo mismo que presentar una disminución generalizada puesto que alcanzaría a casi todos los productores. Más allá de ese juego político, a nivel operativo la segmentación es de difícil fiscalización por la elevada informalidad y opacos mecanismos de comercialización de las cosechas. Un esquema de recaudación que diferenciara alícuotas según volumen de producción o cantidad de hectáreas de la explotación se transformaría en un colador. Además, esa tarea pasaría a ser realizada por las grandes exportadoras de cereales, que son las que al final de la cadena pagan las retenciones al fisco. Esas compañías deberían ordenar los despachos discriminando según la dimensión del productor, para luego disponer el giro de los recursos a la Aduana. Ya se sabe que ese mecanismo no sería una vía confiable teniendo como antecedentes los actuales procesos de investigación de la AFIP sobre operaciones de triangulación, utilización de paraísos fiscales y elusión fiscal por parte de esas compañías.
En realidad, al margen de las consideraciones operativas y de la comunión de intereses entre productores de tamaños diversos, la indiferencia del sector a la medida de segmentación se encuentra en que muchos de los actores de esta actividad operan en negro. Para poder acceder a beneficios fiscales o ser parte de un cuadro fraccionado de retenciones se requiere cumplir con las obligaciones impositivas, previo a registrarse como contribuyente. No es el escenario más habitual en el negocio agropecuario, lo que explica la furia de los representantes del sector del campo privilegiado contra la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).
El menosprecio a la segmentación de retenciones de dirigentes que dicen representar a pequeños productores sojeros de la Pampa Húmeda tiene su origen en el extraordinario cambio de paradigma tecnoproductivo de la actividad agraria. Entre diversas mutaciones en la organización de la producción, uno que se destaca y que en general no tiene tanta consideración en los análisis del presente conflicto es el papel de los contratistas de servicios agrarios. Desde mediados de la década del noventa se ha producido un fenómeno creciente de tercerización de buena parte de las labores agrícolas pampeanas. El contratista de servicios realiza el trabajo cultural agrícola a cambio del pago de una tarifa (en pesos o en porcentaje de la producción) por hectárea trabajada (arar, sembrar, siembra directa, fumigar, cosechar). Se trata de una actividad conocida desde el siglo XIX, en la que se destacaban los contratistas de trilla, pero en los últimos años se ha expandido progresivamente hasta alcanzar un significativo nivel de generalización.
Eduardo Azcuy Ameguino, director del Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, se pregunta: “¿Qué queda de la personalidad de productores directos de todas las capas de chacareros medios y pobres en la medida en que reemplacen el trabajo personal/familiar por la contratación de los diversos servicios agrícolas?”. En el documento que publicó en Realidad Económica 244, “El papel del contratismo de servicios de maquinaria en la caracterización socioeconómica de las pequeñas explotaciones agropecuarias”, se responde: ese proceso “puede alterar –y de hecho lo hace– muchos de los supuestos que se han utilizado hasta la actualidad para conceptualizar a los agentes económicos y construir tipologías sociales agrarias”. Azcuy Ameguino, en base al Censo Nacional Agropecuario 2002, calculó que en la zona privilegiada de Pergamino casi el 60 por ciento de la superficie agrícola es trabajada por contratistas, elevándose a un promedio del 80 por ciento para los pequeños productores de hasta 100 hectáreas. Se estima que en los años siguientes ese proceso se ha profundizado aún más.
Esos contratistas tiene variadas formas, pero la más usual es la de un productor que posee una parcela propia de tierra y un equipamiento muy superior a sus necesidades. También suelen disponer de mano de obra familiar en exceso. Entonces “venden” servicios de labores agrícolas y de cosecha. Sus clientes son explotaciones mayores a las que no conviene inmovilizar grandes sumas de capital fijo y mantener personal permanente y talleres de mantenimiento. Pero también atienden a pequeños productores sin la capitalización necesaria para mecanizarse y sin la superficie mínima que lo justifique. La expansión de la aplicación del paquete tecnológico siembra directa-semilla transgénica-glifosato, que requiere economías de escala para maximizar rentabilidad, impulsó el crecimiento del negocio de los contratistas. Se empezaron a crear empresas al efecto exclusivo de realizar dichas tareas, así como también grandes productores que buscan optimizar la utilización de sus maquinarias. Azcuy Ameguino explica que “de esta manera, también entre los contratistas existe una fuerte diferenciación social que va desde pequeños productores familiares hasta fuertes capitalistas agrarios”. Destaca que analistas del agronegocio remarcan que “lo singular de la Argentina y clave del éxito agrícola es el mercado de servicios agropecuarios que ofrecen los ‘sin tierra’, que hacen ‘chacring’ (servicios de cosecha, de pulverización, siembras, labores culturales)”. Y concluye que “no es posible continuar denominando como familiares o chacareras a aquellas explotaciones donde todas o la mayoría de las labores sean realizadas mediante la contratación, en este caso indirecta, de fuerza de trabajo ajena”.
Avanzar en la comprensión de la forma y organización de la producción agrícola, y de los agentes sociales que intervienen en ese proceso, permite un análisis político y económico más preciso acerca de la disputa que está marcando el sendero de desarrollo futuro del país. De esa manera se estaría en condiciones de eludir los lugares comunes que agradan a la tribuna de las buenas conciencias, como la idea de la segmentación de retenciones a los productores sojeros pampeanos. Si se superara la instancia de entendimiento de ese complejo ciclo económico, quedarían en evidencia las fuerzas en pugna y el inquietante destino que le depara a las mayorías el avance del poder emergente de la trama multinacional sojera.

Schultz

De Pablo (podría pensarse como un equivalente al Bulat o al Melconian de hace un tiempo) entrevista (póstumamente) a Schultz (el "creador" de la Agricultural Economics). 
Serio, pero no solemne - Juan Carlos De Pablo

El hambre global se combate con más tecnología

Ante participantes del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el papa Francisco afirmó que según el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, la reforma agraria es, además de una necesidad política, una obligación moral; pero a renglón seguido planteó la cuestión de la lucha contra el hambre. La reforma agraria ¿aumenta o disminuye la producción de alimentos?
Al respecto conversé con el norteamericano Theodore Wilhain Schultz (1902-1998), quien en 1979 obtuvo el Premio Nobel de Economía "por sus contribuciones a la comprensión del desarrollo económico y su preocupación por los cambios económicos que podrían beneficiar a los pobres del mundo". Contribuyó a la elaboración de la teoría del capital humano, a partir de la observación de la toma de decisiones de los agricultores. Cuando Iowa State College presionó para modificar las conclusiones de un trabajo realizado por Oswald H. Brownlee, quien había sugerido reemplazar la manteca por margarina, Schultz -director del departamento de economía y sociología- renunció y se fue a la Universidad de Chicago.
-David Gale Johnson documentó los cambios que se produjeron en la agricultura, a lo largo de la historia.
-En efecto. Según él, a fines del siglo XX la mitad de la fuerza laboral mundial estaba ocupada en la agricultura. En los Estados Unidos, en la época de la Revolución Americana aproximadamente 90% estaba en la agricultura, hoy sólo 3%. Buena parte de la riqueza de las naciones industrializadas se debe a la acción de la gente que trabaja en la agricultura, no sólo directamente sino también produciendo maquinaria agrícola, nuevas semillas, aprendiendo a extraer nitrógeno del aire, etc. Los fuertes aumentos en la productividad de la mano de obra y la tierra no surgieron de abolir la ley de los rendimientos marginales decrecientes planteada por David Ricardo, sino del cambio tecnológico, que le permitió a la humanidad escapar de la "trampa malthusiana".
-Todo esto sugiere grandes explotaciones y empresas, no pequeños agricultores.
-De ninguna manera. Enfatiza el hecho de que el hambre en el mundo no se puede resolver sobre la base de la agricultura y ganadería de subsistencia. Probablemente el cambio tecnológico requiera fuertes inversiones y por consiguiente grandes unidades de producción, pero no necesariamente la explotación agropecuaria. Los productores pequeños y medianos hacen tanto "cálculo económico" como los grandes, pero, cualquiera que sea el tamaño de la explotación, tiene que producir mucho más de lo que consume.
-¿Qué debería tener en cuenta un gobierno, para evitar calamidades?
-La experiencia rusa al comienzo de la Unión Soviética, así como las reformas agrarias introducidas en Cuba por Fidel Castro, y en Chile durante la presidencia de Salvador Allende. Millones de campesinos pagaron con su vida, durante la época de Stalin, por no "cooperar" con la industrialización forzada implementada desde la muerte de Lenin. En los casos de Cuba y Chile, campesinos ocuparon fincas donde se producía con métodos modernos, destrozando el capital y por consiguiente disminuyendo la producción.
-Una pregunta más ¿Es inevitable el conflicto entre reforma agraria y producción agropecuaria?
-Las cuestiones empíricas no se pueden dirimir exclusivamente en el plano lógico. Hay que tomar en cuenta la experiencia. En las décadas recientes sobresale el caso chino. Deng Xiao Ping cambió las reglas de juego en el sector agrícola de su país. Bajo Mao Zedong, del terreno asignado a un agricultor, el primer repollo que salía era para él y el resto para el Estado. ¿Resultado? Salía un solo repollo. Bajo Deng, el primero era para el Estado y el resto para él. ¿Resultado? Comenzaron a salir decenas de repollos. ¿Magia? No, para el agricultor comenzó a tener sentido esforzarse más y cuidar los elementos con los cuales cultivaba la tierra.
-El hambre; ¿no se explica en parte porque algunos seres humanos no tienen con qué comprar los alimentos?
-Así es, pero se trata de una cuestión de distribución de los ingresos, no de fallas de producción.
-Don Teodoro, muchas gracias
http://www.lanacion.com.ar/1743678-el-hambre-globalse-combatecon-mas-tecnologia

viernes, 13 de marzo de 2015

Archivo: entrevista al CEO de El Tejar de 2010

En la entrevista -poco antes de morir en 2010- afirma que El Tejar produce 3 millones de toneladas

https://www.youtube.com/watch?v=-A0IRO-E8tk

El Mato Groso es "el paraíso del chacarero" (lo compara con el Oeste norteamericano)

miércoles, 11 de marzo de 2015

Archivo sobre cómo el contratista es variable de ajuste


 Edición Sábado 15.09.2001  »  Clarín Rural  »  

COLUMNISTAS: PRIMER NIVEL
Las ventajas ignoradas

Retomando el hilo de un artículo publicado el sábado pasado, el ingeniero agrónomo Héctor Ordóñez, profesor de Comercialización y codirector del Programa de Agronegocios de la FAUBA, asegura que los denominados sin tierra son uno de los ejes que explican la gran competitividad del campo argentino. Ordoñez los define como gerenciadores de redes de contratos que están construyendo una alianza estratégica.
HECTOR ORDOÑEZ

Hay dos claros ejes competitivos de la agricultura argentina que son ignorados por el establishment científico, tecnológico, empresarial y político. La semana pasada, en esta misma columna, el Ing. Seminario los lleva al primer plano en un hecho inédito. Esta situación merece una reflexión teórica y un análisis práctico desde el modelo de agronegocios. Los ejes claves son un activo y competitivo mercado de tierras y servicios agropecuarios, y una innovación organizacional: las "redes de redes" que gerencian la nueva agricultura competitiva.
En el articulo, el Ing. Seminario toma como eje central a los "sin tierra", es decir a los productores cuyo eje competitivo no es la propiedad de la tierra. El eje es la coordinación de los agronegocios a partir de coordinar una red de contratos. A través de la coordinación, llevan adelante gran parte la producción agrícola, lo que incluye también otros servicios conexos de distinto grado de "centralidad".
Seminario describe la realidad con conocimiento y afectos. Permítanos él realizar un "sano discurrir sobre lo suyo".
Los "sin tierra" son un fenómeno que se remonta a las viejas estancias de principios de siglo y a los viejos colonos inmigrantes europeos. Entonces, a través de los contratos de aparcería, se sembraban tres años los campos con agricultura que después se devolvían alfalfados para ganadería. Dichos contratos se remontan a la Toscana de los Medicci.
Hoy esos contratos "aggiornados" constituyen la base de la agricultura en manos de los contratistas de las pampas argentinas. Esos son los "sin tierra", contratistas sobrevivientes que arriendan tierras de productores que infelizmente han quedado en el camino de los cambios de la última década.
Ese mercado de tierras es altamente competitivo. Ahí llegan los "sin tierra", las compañías de semillas , estancieros o chacareros que se expanden; antes eran los pooles. Esta dinámica está extremadamente relacionada con el capitalismo competitivo, casi darwiniano: genera un precio de mercado de la tierra apta para siembra y cosecha muy dinámico. Al plantear distintos costos, entre otros de oportunidad, permite la elección y la competencia, clave de éxito del modelo capitalista de acumulación.
Por otro lado, ésto no acaba ahí. Recién empieza, pues en EE.UU. ocurre algo similar y el proceso esta comenzando en Brasil.
¿Qué es lo singular en la Argentina, clave de éxito de nuestra a agricultura, a pesar de los precios, a pesar de la negación o restricción de acceso al mercado y a pesar de los subsidios?
Lo singular es el mercado de servicios agropecuarios que ofrecen los "sin tierra", que hacen "chacring" en el mercado: servicios de cosecha, de pulverización, siembras, labores culturales, etcétera. Sean como sean los ausentes datos confiables, es claro que este proceso es dinámico, competitivo y salvaje. Un 10 o 20% de estos prestadores de servicios sale del mercado cada año, ellos ponen un techo a los precios. Esas Pymes en estadio terminal pujan los precios a la baja (solo costos variables) con tal de sobrevivir. Son reemplazadas casi automáticamente. El nacimiento, crecimiento, maduración y muerte de Pymes en este mercado es dinámico. Esa es infelizmente y dolorosamente la clave de éxito de la competitividad de la agricultura: el mercado dinámico de las Pymes prestadoras de servicios.
Equipos de colaboradores rastrillaron el mercado bibliográfico y de estudios: no hay datos. El sistema científico tecnológico no tomó el tema bajo análisis. El Estado tampoco, ni las asociaciones gremiales de productores. Es más, en las empresas proveedoras de insumos químicos o maquinaria no saben fehacientemente si sus clientes son productores con o "sin tierra".
Sin embargo los "sin tierra" son el 66% en EE.UU. (Marshall Martín, Purdue, almuerzo IAMA Argentina, septiembre 2001). Los datos de referentes expertos consultados indican que en la Argentina un 75% de la agricultura está en manos de contratistas. La llamada agricultura por administración, con maquinaria propia, es un modelo en extinción.
De los pocos estudios relevados hay uno de 1998 que se destaca. Determina que el total de contratistas a nivel país es de aproximadamente el 60%.
Es decir, con las pocas estadísticas disponibles y la referencia de expertos se pueden imputar casi 50 millones de toneladas de la próxima cosecha a los "sin tierra", a los contratistas competitivos de las pampas. Hasta aquí los mercados de tierras y servicios como ventajas competitivas claves. ¿Qué de la red de redes?
En el Congreso de AAPRESSID se debatió este tema en un panel donde El Tejar y Los Grobo planteaban sus experiencias como "gerenciadores de redes de contratos" que están construyendo una alianza estratégica, una red de redes.
En el panel se planteaba un hecho singular. Sin embargo, la audiencia, de varios cientos o casi mil participantes, escuchaba su propia historia. El panel era fiel reflejo de su realidad. Ellos también son parte de un sistema similar.
Los participantes de AAPRESID eran esos "sin tierra" dedicados al "chacring", como dice el Ing. Seminario. Eran "gerenciadores de distintos contratos" con la tierra, con los insumos, con otros contratistas para otras labores, con transportistas, con acopios, con agroindustrias...
Esta situación se expande en el campo. Muchos miembros de AACREA también son gerenciadores de redes de contratos de agronegocios más allá de ser productores-propietarios de campos.
Esta situación, además, tiene mucho que ver con una discusión lanzada desde la Universidad de Davis (California): ¿subsistirá el "farmer" americano tradicional? La respuesta mayoritaria en aquel debate fue ¡no! Solo lo harán quienes accedan a nuevos paradigmas organizacionales, que sostengan las nuevas tecnologías, pero por sobre todo quienes atraviesen cambios organizacionales. Lo mismo se podría aplicar para los tradicionales chacareros y estancieros argentinos, que están perdiendo en la agricultura globalizada.
Como se mencionaba, solo serán competitivos en la globalización aquellos emprendedores capaces de innovar organizacionalmente a partir de distintas redes de contratos informales o formales. Esta es la forma en que en los agronegocios actuales se construye competitividad. Dicha innovación organizacional se sustenta en el mercado de tierras y servicios mencionados anteriormente. Y el conjunto de mercado de tierras y servicios como marco, la red de contratos como red de redes en los agronegocios sostienen la extraordinaria capacidad de competencia de la agricultura argentina. Con acceso restringido a los mercados, con subsidios y con bajos precios, las cosechas argentinas crecieron casi tres veces en algo mas de una década, a pesar del "manoseado" 1 x 1. El campo argentino, a partir de sus tradicionales ventajas comparativas, muestra el desarrollo y la construcción de grandes ventajas competitivas como las descriptas.

Lo delgado del hilo

Contratistas apretados

http://www.lanacion.com.ar/1773870-contratistas-en-alerta-maxima


Una entrevista a Grobo (julio de 2014)


http://radiocut.fm/audiocut/grobocopatel-con-zlotogwiazda/

China y estrategia empresaria de Los Grobo al comienzo,
Retenciones: desde el minuto 26
Concentración económica: desde el minuto 36:20 (dice que es un mito)

Frase revelación: "Hay una percepción sobre lo que yo hago que no es la realidad. La realidad es que yo soy un trabajador" (minuto 30:30)

Otra frase contundente (31:20):
"Nosotros no tenemos tierra propia, es todo arrendado"
"No tenés tierra"
"No tenemos tierra propia no tenemos tractores ni máquina propia"


No comercialización de granos y hacienda del 11 al 13 de marzo de 2015. Fractura en la mesa de enlace.



El ministro Casamiquela en Página/12

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-267711-2015-03-09.html

Y en Perfil

http://supercampo.perfil.com/2015/03/prometer-la-baja-de-retenciones-no-es-serio/

La postura de Principe, presidente FAA

http://www.faa.com.ar/Contenido/noticia7252.html#.VQCWMHyG-Xs

Buzzi sobre fractura de mesa de enlace

http://www.lanacion.com.ar/1773446-buzzi-soy-el-duhalde-de-omar-principe

http://www.clarin.com/rural/agricultura/Regalamos-Gobierno-Mesa-Enlace-fracturada_0_1314468851.html

Etchevehere, presidente SRA, sobre el tema

http://marcelolongobardi.cienradios.com/entrevistas/luis-etchevehere-las-actividades-productivas-de-la-argentina-estan-agonizando/

Festeja Pedro Peretti

http://pedroperetti.blogspot.com.ar/2015/02/la-faa-acordo-con-el-gobierno-el.html#more